Entonces, pude ver que es un espacio en donde acepto que soy una ñoña consumada, decidida a expresar y compartir que vivir de esa manera significa: ser apasionada por el aprendizaje.
No se trata de una característica, sino de una forma de experimentar la vida. Por lo que decidí que haría de mi forma de ver y vivir la vida un testimonio para quienes transitan en este mundo con miles de historias y concepciones “ñoñezcas”, que han hecho de sus vidas grandes experiencias: unas cómicas, otras vergonzosas, frustrantes, exitosas, divertidas, pero sobre todo memorables e impactantes.
Este es un sitio en donde se puede y debe experimentar la ñoñería, sin sentir nunca más que serlo es algo por lo que debamos avergonzarnos o sentirnos “raros”. Recuerdo escuchar a mis compañeros de escuela (en todos los niveles) burlarse de otros o señalarme con un tono cargado de burla y cero admiración: “eres una ñoña".
Me indignaba que el hecho de amar aprender, me hacía una persona "ñoña" y por lo tanto objeto de burla.
Recapitulando, creo que es tiempo de reivindicar a todas aquellas personas que son y se saben ñoñas.
Sintámonos orgullosos/as de vivir apasionados/as por aprender (lo que sea).
Así, en este espacio replanteamos la idea del concepto, porque ser ñoño o ñoña es cool, de una forma un tanto agridulce, pero siempre intensa.