No encuentro pensamiento positivo que me aliente, nada me apetece fuera de una siesta de nivel “rivotril”, de esas que verdaderamente te desconectan y recargan.
Sé que esta crisis pasará, que mi cuerpo se recuperará, y que la chispa que acostumbro sentir en mi interior por la vida, se va a encender nuevamente; solo que hay días en los cuales siento una implosión tan fuerte, que me es imposible no darme cuenta que hay algo que no estoy queriendo ver, pero que en el fondo, sé muy bien qué es.