En alguna etapa de nuestra vida (por lo general la niñez) tenemos sueños de convertirnos en astronautas, bomberos, bailarinas, maestras, cantantes, actores, doctores, etcétera.
Después crecemos y nos volvemos abogados, administradores, ingenieros, contadoras... Lo que no está mal, pero puede ser que hayamos olvidado lo que alguna vez soñamos ser. Incluso nos puede parecer ridículo y pensamos "me moriría de hambre", porque eso se escucha mucho de los adultos que ya olvidaron sus sueños o no los consiguieron.
Si ya estudiamos una carrera y tenemos un trabajo, nos resulta impensable volvernos concertistas, prima ballerina, astronauta o bombero. Pero no todo está perdido.
Existe una alternativa. Algo que nos puede hacer recordar lo que jugábamos a ser y que nos saque de esa frustración escondida y hasta aparentemente olvidada, que de paso nos puede trasladar -por momentos- a ese sueño posible, se llaman: hobbies.
Si trabajamos en empleos serios o las obligaciones nos absorben, debemos volver atrás en nuestra memoria y recordar cuando éramos pequeños qué queríamos ser de grandes y tratar de buscar la forma de hacer algo que nos apasione, sin importar monetizarlo.
Yo lo hice. Habría querido ser una gran bailaora, pero me convertí en una abogada que zapatea todos los días por debajo de su escritorio. Así que, cuando mi sueldo me dio suficiente, decidí que era momento de ponerme zapatos y tocar castañuelas nuevamente, como cuando era niña y tomaba clases. Volví a la vida.
Pero tiene un secreto para que funcione: hay que tomarlo en serio. Un hobby, no porque paguemos por hacerlo en lugar de al revés, se debe tomar a la ligera. También requiere disciplina, de lo contrario no se puede aspirar a vivir instantes en los que se borre la línea del sueño y la realidad. ¿Querías ser doctor? Estudia primeros auxilios, para ser paramédico. ¿Querías ser bombero? Toma cursos de protección civil, inscríbete o forma una brigada en tu trabajo. ¿Querías ser chef? toma clases de cocina. ¿Querías ser artista? Elige un instrumento y aprende a tocarlo, toma clases de canto, escultura, pintura. ¿Querías ser astronauta y surcar el universo? Compra un telescopio y acude a los talleres de astronomía locales (los hay). ¿Amas bailar? elige una disciplina de baile y hazlo. Pero de corazón, con el mismo sentido del deber que un trabajo en el que te pagan, pero que tu paga sea la satisfacción de los instantes de un sueño cumplido: una exposición, un concierto local, una presentación en el teatro, ayudar a alguien en una emergencia, ver una estrella fugaz o una alineación planetaria y saber de qué va.
Tal vez son breves, pero...
... esos instantes de locura, resultan de una total cordura.
Inténtalo.
"Gracias, acabo de identificarme contigo, soy contadora, tengo un negocio propio y pasión o hobbie es la pintura!!!"
Me encanta saber que andamos por el mundo personas afines. Deseo que tengas mucho éxito. ¡Pinta siempre!