Como ñoña, en muchos momentos de mi vida, los libros han sido mis mejores –y a veces únicos- compañeros. Por lo mismo, les tengo un amor especial, cargado de mucho agradecimiento y respeto.
Hoy es buen momento para confesar que les tengo un amor celoso a mis libros. Los atesoro y guardo cual novio/a celoso/a que no quiere que persona alguna vea al objeto de su afecto porque siente que le van a querer robar. Así yo.
Los conservo todos. ¡Al diablo con Marie Kondo y su capítulo de los libros! Me produce un gran placer observar mi harem de libros. Todos míos.
Ni qué decir de las veces que he perdido la cabeza y he prestado alguno de mis tesoros. Difícilmente han retornado. Me enojo conmigo por hacer algo que va en contra de mis principios de lectora egoísta, pero cometido el error, no hay mucho por hacer.
Este cariño egoísta me resulta curiosa y ñoñescamente placentero. Amo ver mis libros. Cuando tomo en mis manos alguno de ellos que me apasionó o su historia me impactó, puedo recordar la época de mi vida en que lo leí. Muchas de esas veces han sido momentos en que me he sentido sola, harta de las personas o de mi vida, estancada, desesperada, pero tambien en periodos de calma en los cuales he tenido tiempo de disfrutarlos al cien. Y ellos han resultado un remanso de paz, y sobre todo de distracción.
A todos nos han sucedido libros que nos desconectan de la realidad, y es cierto que nos transportan a universos alternos, desconocidos, fantasiosos, bizarros, tenebrosos, románticos, idílicos; y puede que eso nos ayude a mantener la esperanza, el buen ánimo, recuperar la fe o la confianza, la alegría; sentir que no somos las únicas personas que pensamos o sentimos de determinada manera, o que existen nuevas y diferentes formas de pensar; que no somos bichos raros o que en su caso, hay más bichos de nuestra misma especie; y por supuesto, nos brindan conocimiento, y éste, siempre, siempre, siempre, nos acercará a la libertad y a la verdad, porque podemos formar nuestro propio criterio sobre las cosas.
Los libros son un estandarte de conocimiento y libertad, tratémoslos con el respeto que se merecen.